Descongelamos la masa de hojaldre siguiendo las instrucciones del fabricante.
Cortamos la barra de guayaba y el queso crema en trocitos de aproximadamente una pulgada.
Cubrimos con un poco de harina la superficie de trabajo y con ayuda de un rodillo estiramos las láminas de hojaldre.
Con un corta pastas o un cuchillo cortamos la masa para formar 9 cuadrados.
En la mitad inferior derecha de cada cuadrado colocaremos un trocito de guayaba y uno de queso.
Batimos el huevo y con este cubrimos todos los bordes de cada cuadrado.
Doblamos la masa sobre sí misma para formar un triángulo.
Con las manos o con un tenedor presionamos bien los bordes para que quede bien cerrado.
Pinchamos la superficie de cada triángulo con un tenedor para que escape el vapor durante el horneado.
Colocamos en dos bandejas cubiertas con un tapete de silicona para hornear o con papel para horno.
Cubrimos con nylon de cocina o papel de aluminio y refrigeramos por un mínimo de 30 minutos.
Precalentamos el horno a 180 °C / 350 °F
Retiramos del refrigerador y cubrimos toda la superficie de los pasteles con huevo batido.
Horneamos durante 25 minutos o hasta que la superficie esté bien dorada.
En un cazo pequeño mezclamos ¼ de taza de azúcar y ¼ de taza de agua, llevamos al fuego sin dejar de remover hasta que el azúcar se haya integrado completamente y obtengamos un almíbar ligero.
Una vez saquemos los pasteles del horno bañamos con el almíbar y dejamos reposar por 5 minutos.