Comenzamos revisando los frijoles para extraer los granos aprtidos, piedrecitas y basuras. Los lavamos bien con abundante agua. Escurrimos y agragamos dos litros de agua.
Los cocemos en una olla de presión durante 30 minutos o hasta que estén blandos. Una vez pasado este tiempo esperamos a que la olla pierda presión. Abrimos y tomamos un grano de frijol entre los dedos y presionamos para comprobar si está blando. Si aún está duro en el centro tapamos la olla y le damos unos minutos más.
Una vez blandos escachamos algunos de los granos para ayudar a espesar el caldo.
Machacamos el ajo y picamos la cebolla y el pimiento. El ají cachucha prefiero solo abrirlo por la mitad y extraerle las semillas, pero puedes cortarlo pequeño también si lo deseas.
Calentamos el aceite en un sartén y agregamos cebolla, ajíes y ajo. Removemos de vez en cuando y una vez que comiencen a tornarse translucidos agregamos el comino y le damos unos segundos más. A partir de que agreguemos el comino debemos tener especial cuidado de que no se queme.
Agregamos el sofrito a los frijoles, el orégano, el vinagre y sal a gusto. Añadiremos la sal en este momento porque de agregarla desde un inicio podría provocar que los frijoles tarden más en ablandarse.
Cocemos destapados por entre 5 y 10 minutos para que los frijoles se impregnen del sabor del sofrito y adquiera el espesor deseado. Debemos tener en cuenta que cuando se enfríen espesarán aún más.