Vertemos dos tercios de la mezcla de cheesecake sobre la base de galletas que teníamos reservada.
Encima agregamos dos tercios de la mezcla para pie.
Seguidamente iremos agregando el resto de ambas mezclas a cucharadas para lograr un efecto marmoleado.
Con un palillo de madera o un cuchillo de mesa integramos ligeramente ambas mezclas para lograr un diseño más bonito.
Cubrimos el molde por fuera con papel de aluminio para evitar que entre agua.
Ponemos dentro de otra bandeja y agregamos agua hasta la mitad para cocer a baño María.
Llevamos al horno precalentado a 180 °C / 350 °F y cocemos durante 1 hora. Cada horno es diferente, por lo que para estar seguros de que el está listo puedes introducir un palillo fino en el centro.
Dejamos que alcance temperatura ambiente y llevamos al refrigerador por un mínimo de 6 horas. Si estás preparando esta receta el mismo día y no tienes tanto tiempo antes de servirlo, llévalo al congelador por 2 horas.
Pasamos un cuchillo fino por los bordes y desamoldamos.